Un país que se mueve sobre ruedas
México es un gigante logístico. Su posición geográfica estratégica —entre América del Norte y América Latina— lo convierte en un punto neurálgico para el comercio internacional.
Pero hay un dato que destaca sobre todos: la mayor parte de las exportaciones e importaciones mexicanas viajan por carretera.
En pleno 2025, los camiones siguen siendo los grandes protagonistas del comercio exterior de México.
Dos de cada tres exportaciones mexicanas utilizan la red carretera como principal vía de salida.
Y si miramos el comercio con Estados Unidos, la tendencia es aún más clara: En marzo de 2025, los camiones movieron el 75 % del valor total del comercio bilateral, equivalente a US$55.6 mil millones en un solo mes.
¿Por qué la carretera domina?
El predominio del transporte terrestre en México no es casualidad.
Detrás de los números hay razones estructurales y logísticas:
Cercanía con Estados Unidos: más de 3 000 km de frontera facilitan el flujo diario de mercancías.
Infraestructura desarrollada: existen más de 45 cruces internacionales carreteros.
Flexibilidad operativa: el transporte por camión permite entregas puerta a puerta, menores tiempos de tránsito y mejor trazabilidad.
Integración productiva: gran parte del comercio norteamericano funciona bajo modelos just-in-time, donde la agilidad del camión es esencial.
Mapa logístico: las rutas que mueven a México
El peso del transporte terrestre se entiende mejor al observar la geografía económica del país.
Según Mordor Intelligence, 2025:
Los estados fronterizos del norte generan la mayor parte del tráfico de carga debido a los clústeres automotrices y electrónicos que abastecen a plantas estadounidenses.
Solo Laredo procesa cerca de 3 millones de camiones al año, con un valor comercial de US$30.5 millones en marzo de 2025.
La automatización reciente redujo los tiempos de cruce a 90 minutos, consolidando su dominio logístico.
Las regiones centrales funcionan como enlace entre agricultura y manufactura, aprovechando las circunvalaciones del Plan Nacional de Carreteras (35 mil millones de pesos de inversión) que alivian la congestión del Valle de México.
El Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec comienza a redistribuir la carga desde el Pacífico hacia Veracruz, generando nuevas rutas multimodales.
En el sur, la expansión turística impulsa indirectamente la capacidad de transporte de bienes de consumo y combustible.
Estas particularidades refuerzan la resiliencia y diversificación del mercado carretero mexicano, clave para la estabilidad logística y para la gestión de riesgos regionales.